FLASH ELECTRÓNICO

Se basa en la descarga de energía producida entre dos electrodos encerrados dentro de un tubo con gas, al hacer pasar corriente continua de alto voltaje procedente de uno o varios condensadores.
Al producirse el disparo, lo condensadores se descargan de golpe por completo, proporcionando una corriente de alto voltaje que va a parar al tubo de gas excitándolo y emitiendo una luz de gran intensidad.

Filtros de vidrio

Con el objeto de acelerar la carga de los condensadores, la mayor parte de los flashes actuales, van provistos de circuítos que permiten recuperar parte del de la descarga eléctrica sobrante, cuando el destello es cortado en modo automático, y desviar está de nuevo hacia los condensadores. De esta manera se evita el derroche de energía al tiempo que el flash se recagra más rápidamente.
Para conocer a fondo el funcionamiento y la utilización del flash electrónico os recomiendo visitar la página de mi amigo Hugo Rodríguez que incluye un excelente curso «on line» sobre flash.

Sus componentes principales son: una fuente de energía (baterías o corriente alterna), un elevador de tensión, un condensador que acumula esta energía, un circuito de disparo y control conectado a los mecanismos de la cámara y un tubo flash lleno de un gas noble (generalmente Xenón).

El flash supone un gran avance respecto a los sistemas anteriores, ya que posee las siguientes ventajas:

  • Su temperatura de color es similar a la del sol 5.500ºK, y permanece siempre constante.
  • A la larga resultan más baratos que las bombillas, puesto que pueden usarse por tiempo indefinido.
  • Producen una iluminación más intensa sin desprender apenas calor.
  • La extremada rapidez de destello de un flash normal – de 1/500 a 1/30.000 de segundo permite congelar cualquier movimiento por rápido que sea.

Como desventajas, presenta una mayor dificultad para calcular la exposición y la imposibilidad de previsualizar el efecto de moldeado que imprimirá a la escena, aunque los flashes profesionales de estudio, suelen contar para esto con una bombilla de modelado junto al tubo del flash.

El cálculo de la exposición se realiza sin ayuda del fotómetro, a partir del llamado NÚMERO GUÍA y el control se efectúa únicamente con el diafragma debido a que la máxima velocidad de disparo del obturador es fija, pues está limitada como veremos a la velocidad de sincronización para flash (entre 1/30 y 1/250 de segundo, según el modelo). Esta velocidad figura en el dial del obturador de la cámara marcada con una X o destacada con un color especial.

El problema de SINCRONIZACIÓN CON EL FLASH: Ya vimos al hablar de los obturadores planofocales en que explicamos que son dos las cortinillas las que controlan los tiempos de apertura y cierre del mismo: a primera descubre el fotograma al activarse el disparador y, a continuación, la segunda lo tapa (foto 1). Cuando aumenta la velocidad de disparo ocurre qué, a partir de ciertas velocidades y para poder realizar el recorrido en tiempos tan cortos, las segunda cortinilla del obturador, empieza a cerrar aún antes de que la primera haya terminado su recorrido (foto 2), de esta manera si la velocidad de disparo es muy elevada (>1/250) puede ocurrir que corran tan juntas que en realidad sea una barra de luz la que recorra el fotograma (foto 3), entonces el rapidísimo destello de un flash electrónico con una velocidad entre 1/500 y 1/60.000 de segundo se encuentra con que sólo puede iluminar una pequeña franja de la película, tanto más corta cuanto más breve sea el destello (foto 4). En la imagen, los números 1 y 2 corresponden a las sombras producidas por las cortinillas primera y segunda a distintas velocidades de obturación. Esto le ocurre a mucha gente que usa flashes manuales sin preocuparse de ajustar en la cámara la velocidad máxima de sincronización. El resultado final puede llegar a ser una foto negra con una única banda correctamente expuesta.

Un flash, al ser un foco de luz puntual, cumple estrictamente la ley del cuadrado inverso y emite siempre la misma intensidad de luz, por lo tanto nos están permitidas tres formas de control:

  1. Variar la distancia entre el flash y el sujeto, teniendo en cuanta que cuando la distancia se reduce a la mitad la iluminación lo hace siempre a la cuarta parte.
  2. Cerrando o abriendo el diafragma podemos controlar también el nivel de iluminación. Recordemos que al cerrar dos puntos el diafragma, la iluminación se reduce a la cuarta parte. Teniendo en cuenta lo anterior, podemos deducir que conseguiremos la misma exposición cerrando dos puntos el diafragma o separando el flash a doble distancia del motivo.
  3. Acortando el brevísimo tiempo de destello del flash, puede controlarse también la exposición. Esto, aunque resulta imposible de realizar de por el fotógrafo, lo consiguen perfectamente la mayor parte de los nuevos los flashes automáticos y automáticos TTL. Con estos flashes, y dentro de ciertos límites, no hace falta tener en cuenta la distancia flash-sujeto, y en algunos ni siquiera el diafragma.

En los flashes manuales, el cálculo lo puede realizar el fotógrafo, a partir del NÚMERO GUÍA, o mediante un flashímetro. Este aparato es un exposímetro especial capaz de memorizar los breves destellos de un flash pero, en la práctica, sólo resulta útil fotografiando en estudio con flash múltiple.

La potencia de un flash, es decir la máxima distancia a la que se conseguirá una exposición correcta, está definida por su NUMERO GUÍA (NG) y figura en las instrucciones y hojas técnicas de todos los flashes.

NG = f x d

El NG se calcula multiplicando la abertura ( f ), por la distancia del flash al objeto ( d ) y se suele indicar si es en metros o en pies. Esta cifra se sobreentiende que es con película de 100 ASA y, si cómo ocurre con los modelos más recientes, estuviese provisto el flash de un reflector interno móvil, que varíe el tamaño del área iluminada en función de la distancia focal del objetivo, ésta sería de 50 mm. ya que, para distancias focales mayores, el reflector concentra la luz en un área más reducida incrementándose entonces el número guía.

Por ejemplo, con un flash de NG = 55 y un objeto situado a 5 metros, la exposición correcta se consigue con diafragma f/11. Es decir, para calcular el diafragma, se divide el Número Guía por la distancia al motivo (55/5 = 11). Para conocer el NG con cualquier otra sensibilidad de película, se divide entre 1,41 cada vez que la sensibilidad se reduce a la mitad; y se multiplica por 1,41, cada vez que la sensibilidad se duplica. En todos estos cálculos, cuando las cifras no coinciden con los diafragmas, se redondean al valor más cercano.

Un FLASH MANUAL es aquel en que los condensadores se vacían siempre por completo y emiten por tanto siempre la misma intensidad de luz y con la misma duración.
En este tipo de flashes podemos regular únicamente la exposición:
a) Variando la apertura del diafragma: cuanto más cerrados más oscura saldrá la fotografía
b) Cambiando la distancia flash-sujeto: a mayor distancia menos luz recibe el objeto.
c) Anteponiendo difusores ante el flash (este es un truco que usaban algunos fotógrafos para disminuir la intensidad al usar el flash para rellenar sombras: doblaban dos veces un pañuelo y cubrían con él el flash para atenuar dos puntos su intensidad).
Flash automático

FLASH AUTOMÁTICO: tienen un sensor en la parte frontal de su carcasa que, al captar la luz rebotada en el sujeto, determina cuándo se ha conseguido la cantidad correcta de luz y detiene el destello. Con un flash de este tipo, basta con utilizar un diafragma medio y no preocuparse de la distancia, dentro de ciertos límites.
Con estos flashes, si se fotografían objetos en su límite de alcance o se utilizan diafragmas muy cerrados, el destello llegará a durar 1/500 de segundo. Para sujetos muy próximos y utilizando diafragmas muy abiertos, el sensor llega a acortar el destello a la increíble velocidad de 1/50.000 de segundo para evitar que el primer plano salga quemado, pudiéndose así realizar, de forma económica, fotografías a alta velocidad.
La pega de estos flashes es que si necesitamos poner filtros en el objetivo, o separamos el flash de la cámara, el sensor no lo tiene en cuenta y sigue actuando igual.
La mayor parte de los flashes automáticos están provistos de unos circuítos dotados de tristores, que son capaces de derivar de nuevo la potencia no usada durante el destello hacia los condensadores, ahorrando así energía y acelerando la carga y reciclaje del flash.

Flash TTL
FLASH AUTOMÁTICO TTL: Son flashes como los anteriores pero utilizan un sensor dentro de la cámara, conectado al circuito del exposímetro. Estos flashes son los más cómodos y exactos al analizar la luz que penetra por el objetivo (Throught The Lens = TTL), por ello no precisan ajustes al anteponer filtros, fuelles, etc., ni cuando se usa el flash separado de la cámara mediante un cable.
La conexión flash-cámara se realiza con una zapata más compleja (de tres a cinco conexiones). Al apretar el disparador se emite el comienzo del destello que, tras rebotar en el objeto, penetra por el objetivo hasta una célula de medición situada en el plano de la película. Cuando la célula determina que el negativo ha recibido suficiente luz, emite un impulso que sube hasta el flash a través de la zapata, y detiene el destello. Lógicamente para detener un flash a 1/50.000 de segundo, el destello, la medición y el corte del disparo, tienen que ser rapidísimos y, al intervenir los mecanismos de la cámara, produce un retraso que impide alcanzar destellos tan breves como los automáticos.
Los llamados flashes dedicados TTL, son una variante de los anteriores, pero aún más sofisticados, pues al montarlos en la cámara, ajustan ellos automáticamente la máxima velocidad de sincronización y ofrecen a través del visor información sobre su estado de carga, confirmación de exposición de prueba, etc. Los más recientes permiten usar los diversos modos avanzados de exposición con que cuente la cámara.
Aunque casi todos ellos suelen ser fabricados por la misma marca que la cámara (y por lo tanto muchísimo más caros que los de otros fabricantes), existen sistemas independientes compatibles, como el sistema SCA de Metz, en que variando el módulo adaptador del flash, pueden usarse con cualquiera de las marcas de más prestigio, conservándose casi siempre la mayor parte de las funciones que ofrece el flash original de la marca.

En los nuevos flashes, la mayor parte de ellos TTL dedicados, pueden encontrarse funciones complementarias como las que citamos a continuación:

Sincronización con la cortinilla trasera:

Casi todos los flashes sincronizan con la cortinilla delantera del obturador (cortinilla primaria), pero en los que cuentan con esta función, puede hacerse sincronizar opcionalmente con la trasera (segunda cortinilla).

Si la exposición es larga y se fotografía, por ejemplo, un coche iluminado en movimiento, en el primer caso el vehículo aparecería perfectamente congelado e iluminado por el flash entrando en el fotograma al comienzo de la exposición y, al seguir avanzando el coche durante el resto de la exposición, sus luces de situación producirían una estela que antecede al vehículo, lo que resulta poco natural, ya que parecería que el coche avanza marcha hacia atrás.
En el segundo caso, el coche atravesaría el fotograma dejando una estela de luces tras el y, al activarse el flash en el último momento (al cerrarse la cortinilla trasera) iluminaría y congelaría el vehículo produciendo, de esta forma, una imagen nítida del mismo, seguida de una débil estela de luces que reforzaría la impresión de movimiento.
En la imagen, la foto marcada con (Del) fue hecha con sincronización típica con la cortinilla delantera y mi crío fue congelado al inicio de la exposición, en la segunda (Tra) sincronicé el flash con la segunda cortinilla, el destello detuvo así a Jaime al final de la exposición, dando un aire más natural a la foto al seguir la luz de la bengala su trayectoria.

Estroboscopio:

Algunos modelos de flash presentan la posibilidad de disparar varios destellos muy seguidos durante la exposición de un sólo fotograma, lo que permite estudiar y observar objetos en movimiento muy rápido (strobos= remolino; scopios= yo miro).
Este efecto estroboscópico puede ser controlado, en algunos modelos, en cuanto a frecuencia y número de destellos.

Por ejemplo, un golfista golpeando en la oscuridad, aparecería como una sola imagen en las que se verían las distintas posiciones adoptadas por el palo y el cuerpo del deportista.
Su utilización de hace siempre en modo manual y sus frecuencias raras veces pasan de los 10-40Hz (10-40 destellos por segundo) por lo que, para usos científicos, suelen usarse dispositivos estroboscópicos independientes de mayor potencia.
En la imagen podemos ver una pelota de goma, de 4 cm de diámetro fotografiada mientras botaba con 16 destellos a 20 Hz con un flash Nikon SB-26.

Sincronización a alta velocidad o flash largo:

Algunos flashes anuncian entre sus características la posibilidad de sincronizar con el obturador a cualquier velocidad, por rápida que sea. En estos caso, lo que ocurre es que el flash se comporta como una antorcha de vídeo o cómo una luz continua, desapareciendo así el problema de sincronización del flash. Dado que de esta forma la emisión de luz se hace en el tiempo, su intensidad es mucho menor (menor potencia) y la capacidad intrínseca del flash para detener el movimiento, queda en manos de la velocidad que coloquemos en el obturador, que casi nunca será tan rápida como un destello de flash.

Flash lento:

En casi todos los nuevos modelos de cámaras SLR, al montar el flash la velocidad de obturación se mueve en un rango de 1/30-1/250 de segundo, siendo casi siempre imposible obtener en automático velocidades inferiores a 1/30. En ocasiones en que, de noche, o en ambientes oscuros, existe una ligera iluminación de fondo y nos interese captarla, debemos advertir a la cámara que nos permita usar velocidades lentas.

De esta manera, podemos conseguir un fondo correctamente iluminado y aclarar el primer término con un destello de flash, evitando así las típicas fotografías nocturnas en que el fondo sale totalmente negro. En la imagen podemos ver a la izquierda el efecto del flash lento y a la derecha el de un flash normal.

Flash anti ojos rojos:

Cuanto más cerca está el flash del eje del objetivo y cuanto mayor sea la oscuridad en la escena (y por tanto el iris del ojo esté más abierto), mayor será el riesgo de que la luz del flash rebote en el vascularizado fondo de la retina y produzca el «efecto ojos rojos». Los flashes que presentan la función «anti ojos rojos» intentan evitarlo emitiendo una serie de breves destellos, previos al principal, con la intención de que el ojo cierre el diámetro del iris y reduzca así la posibilidad de que la luz rebote en el sistema sanguíneo del fondo del ojo.

Puede lograrse el mismo efecto pidiendo al sujeto que mire a cualquier fuente de luz intensa antes de disparar la foto. En cualquier caso, incluso usando esta función en el flash, no hay un 100% de garantías de que aparezca este efecto, ya que depende de bastantes parámetros más.

© Luis Monje Arenas 2008

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¿Qué significa TTL en los flashes electrónicos?

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